Un código QR en la mesa abre tu carta con fotos, precios al día y video de los platos. Se actualiza desde un panel, en segundos, y sin volver a imprimir nada.
Cada restaurante tiene su dirección: menu.vmenus.co/tunombre
y también tunombre.vmenus.co. Las dos funcionan siempre, así
que un QR repartido no se queda muerto.
La carta abre en el navegador que el comensal ya tiene. Nada que instalar, nada que registrar, y funciona igual con la señal del local llena de gente.
Se graba, o se genera con IA a partir de una foto que ya tengas.
Y programadas: el dos por uno de los martes sale solo los martes.
Una página que va pasando tus platos sola. Se deja abierta y ya.
Los desayunos aparecen a las 7 y se van a las 11, sin que nadie toque nada.
Montar una carta a mano son entre cuarenta y ciento setenta fichas, y ahí es donde la gente lo deja. Ahora se sube el PDF —o una foto— y se sacan los nombres, las descripciones, los precios y las categorías.
Antes de crear nada se revisa en pantalla, se corrige lo que haga falta y se quita lo que sobre. Nada entra en tu carta sin que tú lo apruebes.
Las fotos de los platos no se importan: esas se suben aparte, como siempre.
En PDF, en foto o como la tengas. La montamos contigo y te damos el acceso al panel.
Con tus colores y tu logo. Ese código no cambia nunca, aunque cambies la carta entera.
Subir un precio, agotar un plato, poner la promo del fin de semana. Se ve al instante.
Escríbenos y te decimos cuál te sirve y cuánto cuesta. Sin permanencia.
Cuéntanos cómo se llama tu restaurante y qué tienes hoy —un PDF, unas fotos, una carta plastificada— y te decimos qué se puede hacer con eso.